Esta chica de Baní conoció muy bien el poder de la belleza. Creyó en sí
misma y
se hizo bella creyéndolo, hizo que la gente le respetó, hasta
en tierra extraña, y logró una vida de sueños. Y éste es el secreto de
belleza:
creer en ti misma. De allí llega la autoestima y la
confianza en ti misma, y de allí la verdadera belleza. Es por eso que digo
que
la belleza no es más que un estado de ánimo.
Pero hasta en eso
el maquillaje juega su rol.
Según la escritora y cosmetóloga dominicana
Carolina Saladín:
“Definitivamente, uno de los atributos de María Montez era su rostro,
en el cual se veía un maquillaje natural. Ella disimulaba con un corrector
ligero cualquier imperfección o sombra en los ojos o en cualquier parte del
rostro. La base, siempre ligera, le daba un aspecto de piel de porcelana
que, junto con los polvos, cubrían toda la cara dando una imagen de piel
fresca y natural. Perfilaba sus cejas del mismo color de su pelo, las cuales
tenía siempre definidas y cuidadas.
“Los colores de la sombra que utilizaba María Montez eran tonos
neutros y se adaptaban a cada ocasión o a cualquier actividad, ya fuera una
salida, una película o un personaje, pero siempre luciendo muy natural. El
utilizar la máscara siempre ha sido un elemento muy importante, ya que es el
toque final que le da amplitud y ayuda a destacar los ojos. Ella definía sus
mejillas con tonos melocotones y rosas y en la mayoría de los casos, la
veíamos utilizar colores de labiales en tonos fuertes como el rojo, el vino
o el rosa y siempre bien perfilados, como debe de ser con un delineador del
mismo color del labial.
“Esta es una mujer que nos ha inspirado a lucir siempre radiantes, por
lo que exhorto que todas ustedes que lo hagan también. No importa el peso,
la edad, el cutis, el tipo de cabello o el maquillaje, debes estar siempre
pendiente de todos estos detalles para que realces tu belleza.”